La platería mapuche también es cuestión de mujeres

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Las piezas de platería mapuche relatan los fundamentos filosóficos y espirituales de su pueblo desde hace siglos, originalmente utilizando las monedas de plata que obtenían mediante el comercio con otros pueblos indígenas y los colonos españoles. Sin embargo, solo en las manos de un hombre suelen nacer las joyas de las familias mapuche. Un aro tradicional (chaway) con forma de luna para la mujer soltera. Un adorno pectoral (keltatue) para representar el cielo, la tierra y los vaivenes de la vida. Una pulsera que da varias vueltas a la muñeca (trarikuc, del mapuzungun trari y kuc, atar a la muñeca) como símbolo de compromiso. Sin embargo, hoy son pocos los que logran interpretar y recrear su simbología, aún más ínfima es la cifra si se trata de mujeres.

El platero mapuche Juan Painecura estudia desde hace 50 años la historia y cosmovisión de su pueblo y actualmente forma parte del directorio de Fundación Artesanías de Chile. Painecura explica que rütrafe es una palabra compuesta: rütra es objeto metálico y fe es la acción de pulir el metal; por lo tanto, es quien da vida a los metales. Frente a ese concepto, asegura que la platería mapuche también es cuestión de mujeres: “las mujeres son las que tradicionalmente tienen el papel más importante dentro de las líneas generacionales familiares, entonces es un gusto que puedan hacer joyas, reproducirlas y vivir de ellas”.

A diferencia de las técnicas de tejido que heredaron desde niñas de sus madres y abuelas, las ocho artesanas que integran la agrupación Plateras de Mariquina, en la Región de Los Ríos, aseguran que a la plata la eligieron. Antes de su primera aproximación en el año 2008, ninguna de ellas había trabajado con metales.

“Quisimos aprender para conservar este oficio. Armamos un grupo de quince mujeres, la mayoría mapuche, y buscamos un profesor que nos enseñara. Así llegamos al maestro Raimundo Cona”, cuentan en el libro ProArtesano 2021. Semillas de Cambio, que compila la transformación de 17 cultores y agrupaciones artesanas que integraron el programa de formación ProArtesano que implementa Fundación Artesanías de Chile en todo el país sudamericano.

Aretes de plata característica del pueblo mapuche en Chile.
Pieza de plata característica del pueblo mapuche de Chile.

El programa tiene cuatro años de duración y se diseña especialmente de acuerdo a los requerimientos y necesidades de cada comunidad artesana, ofreciendo intercambios para perfeccionar el oficio, revitalizar sus propuestas, ampliar sus ventas a través de una estrategia comercial y un plan de marketing, y emprender de forma autónoma con una colección inspirada en una simbología propia. En el caso de las Plateras de Mariquina, se basaron en las diez ollas presentes en el escudo de la localidad de Mariquina, que representan a las primeras familias que habitaron este territorio.

Este mismo impulso es el que moviliza también a las Plateras de Kiyenko 120 kilómetros al norte de Mariquina, en la Región de La Araucanía; una agrupación de nueve mujeres mapuche que también se dedicaba tradicionalmente al textil, pero decidieron emprender nuevos rumbos explorando esta técnica antes reservada para los hombres. Acaban de celebrar el cierre de su segundo año de formación.